Convivencia con una tribu Masai 2017-06-02T14:41:12+00:00

CONVIVENCIA CON UNA TRIBU MASAI
en Tanzania, África

El mundo nunca ha estado tan interconectado como hoy. El ritmo de urbanización de los países aumenta a un ritmo trepidante, tanto que en 2008 más de la mitad de la población mundial pasó a habitar en ciudades por primera vez en la historia. Pero ello no significa que en pleno siglo XXI no existan comunidades que vivan en su más absoluto aislamiento. En realidad se estima que pueden existir alrededor de 100 tribus indígenas sin contacto con el resto del mundo de forma voluntaria, aunque los datos no son muy claros.
En 2014, quise convertirme en la invitada de una tribu MASAI en Ngorongoro Tanzania, poblado aislado y visualmente único. Quería ser testigo de sus antiguas tradiciones, participar en sus ritos, convivir con ellos, con sus niños y conocer su realidad. Quería crear un reportaje/documento fotográfico que resista el paso del tiempo. Un trabajo que constituiría un registro etnográfico insustituible de un mundo que desaparece rápidamente.”
Por esta razón me embarqué en un viaje hacia un rincón olvidado de la tierra para presentar a supervivientes de un mundo. Aquí presento el testimonio de mi trabajo, que incluye tan sólo una parte de esta tribu nómade existente hoy en Tanzania, África. Tampoco pretendo concebir a las tribus como algo museístico que deba ser preservado como si fuera una cosa del “pasado” versus la cultura “moderna”. Más bien pretendo presentar la riqueza cultural y social del mundo en el que vivimos y de la que quizás no somos completamente conocedores. Las tribus, poblados y comunidades indígenas del mundo deben tratarse desde su máximo respeto y aunque no caben actitudes paternalistas hacia ello -como si existieran estatus diferentes-  sí constatamos la existencia de organizaciones que llevan a cabo numerosas acciones de difusión, sensibilización e incluso de llamado a la protección de tales comunidades.  De hecho en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas se afirma que “todos los pueblos contribuyen a la diversidad y riqueza de las civilizaciones y culturas, que constituyen el patrimonio común de la humanidad. Para empezar a respetar a tales comunidades es bueno informarse primero sobre los mitos existentes sobre ellas. Este poblado MASAI que retraté está dentro de Ngorongoro, los fotografié con mucho respeto y de una manera espontánea, para no molestarlos en su rutina diaria. Mis fotografías narran y detallan su forma de vida, su día a día con sus joyas únicas y vestuarios coloridos, sus bailes, sin olvidar el entorno, sus viviendas, y los elementos culturales más importantes de los MASAI: sus animales: sus vacas que son sagradas, perros y cabras. Pero me llamaba la atención que los niños ni fuesen al colegio. Tenían una especie de guardería pero no asistían al cole. Al ver esta situación no puede quedarme de brazos cruzados y al regresar a Madrid monté una exposición de fotografía benéfica con el apoyo de la empresa de viajes NUBA y nos sumergimos en este proyecto social para que todos los niños de allí tengan la oportunidad de ir a la escuela. De esta vivencia personal nació el proyecto y la exposición “para y por” los niños de África, y surgieron las ganas e iniciativa de colaborar con mi trabajo artístico en esta causa. Todo el dinero recaudado con la venta de obra fotográfica fue donado a la ONG Born to Learn que tiene sede en Tanzania y se logró terminar de construír una escuela en el poblado de Newland, con lo cuál quedó demostrado que gracias a la solidaridad de todas las personas que compraron obra y fotografías para esta causa social + el trabajo en equipo, pero lo más importante fue que creyeron en mi y en el proyecto; allí no tienen nada comparado con lo afortunados que somos los occidentales. Y cuando mi ojo ve a través de la cámara y mi corazón siente algo, es lo que me mueve a hacer estas cosas. Finalmente se hizo realidad, ayudamos a que el proyecto se llevara a cabo y la escuela se terminó de construír, y a día de hoy muchos niños pueden ir a su escuela y aprender. Entre todos pudimos colaborar, de alguna manera, con los niños del continente más desfavorecido del planeta… ÁFRICA”.

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